¿Por qué a medida que envejecemos dormimos menos?

Es cierto que no todas las personas necesitan el mismo número de horas para estar descansadas y afrontar con energía el día siguiente. Sin embargo, la mayoría tienen en común que sus necesidades del sueño disminuyen con la edad.

La explicación a esta reducción de las horas de sueño y a ese dormir más liviano debemos buscarla en nuestro cerebro. A medida que se envejece se pierden conexiones neuronales por lo que es más complicado recoger las señales de somnolencia. Es decir, el cerebro no procesa como antes la necesidad de dormir.

Claramente con la edad aparecen los cambios fisiológicos que impiden dormir como nos gustaría, sin embargo es de recalcar que hacerse mayor no significa que se deje de dormir son nuestros hábitos los que con el tiempo influyen en nuestro descanso.

Existen una serie de consejos que sirven para conciliar y ayudar a tener un buen descanso, los que también son aplicables para personas más jóvenes. ¡Toma nota!

  •  Levantarse todas las mañanas a la misma hora, incluso los fines de semana o durante vacaciones.
  • No dormir siesta o de hacerlo que esta no sea de más de 20 minutos.
  • Hacer ejercicios físico todos los días. No tiene por qué ser algo que requiera gran esfuerzo. Por ejemplo, una caminata al finalizar el día, es una buena idea.
  • Evitar las bebidas con cafeína y también las energizantes.
  • No beber en abundancia por la noche para evitar la necesidad de ir al baño a mitad de a noche.
  • La última ingesta de alimento debe ser al menos dos horas antes de ir a la cama.
  • Evitar utilizar dispositivos como computadores, celulares, y televisor al estar acostado, eso sólo generará la inhibición del sueño.
  • Aprender a relajarse antes de acostarse. Para esto se puede establecer una serie de actividades como yoga, ejercicios de respiración, música suave, o un baño con agua tibia.

En caso de no poder conciliar el sueño después de 20 o 30 minutos levántate de la cama e intenta hacer una actividad que te ayude a relajar de forma que cuando sientas sueño, regreses a tu cama e intentas dormir nuevamente.

Sin embargo, no podemos pasar por alto otros factores que dificultan el sueño como el dolor, el consumo de algún medicamento, el uso de diuréticos que implicaría ir al año más veces, todos los cuales pueden fragmentar tu sueño. También pueden influir los trastornos respiratorios, dolor por enfermedades crónicas, insomnio, o las pesadillas.

 

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